“EL LINAJE” NOVELA ESOTÉRICA ÚLTIMO CAPÍTULO

Último Capítulo

“¡Buen viaje Augusto Maynad!”

El amanecer me encontró dormido con la ropa aún puesta. Me levanté lentamente con la cabeza turbada por cientos de pensamientos que se entremezclaban entre sí y me dije por fin a mi mismo que no podía continuar así. Fui hasta el baño y tomé una ducha reparadora. Decidí hacer una pequeña meditación de esas que había aprendido en esos últimos tiempos porque necesitaba urgentemente calmar la mente. Respiré hondo e inmediatamente pensé en el akshamala. Fui hasta la mesa de luz y lo tomé, sus cuentas eran naranjas y tenía unos cortos hilos amarillos en forma de escobilla que cerraba aquella especie de rosario. Recordé lo que me recomendó el anciano bon y pasando cuenta a cuenta con mis dedos a la vez que repetía la palabra “serenidad”, fui entrando en un estado de paz interior que nunca había sentido antes en toda mi vida. Ese fue un momento bisagra para mi ya que estaba dejando de lado mi mente racional y comenzaba a experimentar sensaciones que nunca me hubiese permitido si no fuese por toda esa loca experiencia que estaba transitando. Un rato más tarde, no sé bien cuanto tiempo había pasado, abrí los ojos y me dispuse a tomar un desayuno frugal. Luego, gozando de la más absoluta tranquilidad llamé por teléfono a Anneliesse para saber qué era lo que tenía que hacer para terminar con el asunto de Parks que me tenía anclado en Alemania. 

 

-Anneliesse, buenos días-

-Buenos días Augusto, qué buen tono de voz que tiene hoy- 

-Sí, me siento bien y tranquilo-

-¿Pudo ver los papales que le dejé sobre Paul?- sin preámbulos fue directamente a la cuestión.

-Sí, la única similitud que veo que posee conmigo es que murió donde yo nací, en Argentina- le dije esperando a que ella me de algún dato o explicación.

-Ok, tome un taxi y venga para mi departamento, le explicaré las implicaciones del asunto-

  

Fue así como salí y tomé un auto hasta Schöneberg. Ya con Anneliesse instalados en su living ella comenzó a hablar:

 

-Como le ha explicado el sabio anciano Usted tiene afinidad energética con Paul y tiene grandes posibilidades de hacer que Parks “continúe su camino”. ¿Recuerda Usted Augusto cuando en nuestras meditaciones aparecían presencias, sensaciones, pesadillas y estados de conciencia alterados en los que Usted veía personas?- Anneliesse hizo un silencio clavando su mirada expetante en mi.

-¿Vi entonces al anciano con Parks? ¿Estuvo Parks con nosostros en las meditaciones? ¿Eso es lo que Usted insinúa?-

-Augusto, Parks está encerrado en sí mismo, su energía densa, de baja vibración hace que posea aún deseos corpóreos. Siente deseos materiales pero no posee el vehículo, es por ello que perturba a muchas personas desde el lugar en donde se encuentra. Cuando Usted lo canalizó Parks le hablaba como si ya se conocieran, él se siente atraído por Usted-

-Y entonces tengo que “hablar” con Parks para que se retire y no los moleste-

-Digamos que es algo más o menos así-

-Si no es eso entonces explíqueme bien qué es-

-Cuando Paul falleció en Argentina en el año 1950, miembros de la Sociedad del Dragón Verde en aquel país realizaron una ceremonia ritual por medio de la cual pidieron a modo de súplica el advenimiento en su linaje de sangre de la encarnación de alguien con la facultad de reparar el daño hecho, no solo en el plano material con las muertes de la “purga” en Inglaterra sino también en el plano psíquico debido a que habían abierto portales atrayendo entidades de planos de baja vibración que no supieron como devolver a su lugar. Fue así entonces como dos años después su padre, del linaje Maynard Orsic, lo engendró a Usted y supimos a través de los años, mediante el anciano bon en sus estados de conciencia fuera del cuerpo que Usted era la persona indicada de todos los nacidos en estas décadas del linaje de la Sociedad-

-Anneliesse, ¿y por qué no Usted? Usted es del linaje, pertenece en forma activa a una sociedad secreta, es discípula del monasterio ligado a Ustedes y, además, está bien predispuesta a estos asuntos extraños-

-Augusto, nosotros no decidimos esto. Son determinaciones que llegan desde otros estamentos que están fuera de nuestro alcance. Piense que los miembros de la Sociedad solo hicieron el pedido de ayuda y por lo tanto, la tomamos como y en la manera en que es dada. Pero nada es casual, y si lo enviaron a Usted, no solo es para ayudarnos a nosostros, sino también porque Usted tiene un aprendizaje personal a experimentar e incorporar a su alma-

-Dios mío Anneliesse, las cosas que me dice me hacen poner ansioso-

-El hecho lo pone en estado de angustia por el simple y sencillo motivo de que Usted teme quedar delante mío o del mundo como un perfecto idiota que cree en fantasías. Augusto, deje de dar examen a los demás y será más feliz- 

Las palabras de Anneliesse calaron hondo en mi autoestima. A pesar de ser un doctor especialista en la mente humana siempre contaba con esas debilidades propias como los celos, la posesividad, la inseguridad y el mostrar a los otros que yo era inteligente, serio y racional.

-Anneliesse-dije evadiendo su comentario- ¿Cuál es el paso a seguir ahora?-

Ella sonriendo dijo:

-Ahora haremos una meditación para que Usted pueda encontrarse con Parks en un plano de conciencia diferente al que estamos aquí y ahora. ya no quiero que canalice, quiero que interactúe con Leopold-

Comenzamos así una meditación guiada por Anneliesse. Sus palabras en tonos suaves y vibrantes me fueron llevando a un estado de paz nuevamente como el que había sentido al usar el akshamala. Un tiempo después comencé a deslizarme por la habitación como aquella vez en que tuve las visiones de lo que había sucedido en el monasterio con el anciano bon. Estaba entonces saliendo de mi cuerpo en conciencia pero seguía escuchando a Anneliesse.

-Augusto piense en Parks y llámelo por su nombre- escuchaba a Anneliesse cada vez más lejos. Y pensé entonces en él. Me trasladé instantáneamente a un lugar obscuro con densa neblina y experimenté una severa angustia. Pronunciaba el nombre de Leopold pero solo sensaciones diferentes de negatividad arribaban a mi conciencia. En un momento sentí, no con los oídos, sino que pude percibir a Parks.

-Paul, hermano mío y amigo. Mentor de mis mejores dones. Tu presencia me colma de serenidad-

Luego de ello escuché gritos y lamentos pero no podía ver nada. Llamé nuevamente a Leopold y como si estuviera en frente de todos aquellos pacientes que había tratado a lo largo de mi vasta carrera como psiquiatra, con gran amor y paciencia que nunca supe que poseía en mi ser me dirigí a él:

-Querido Leopold, eres como un niño, siento tu penar. Sígueme a la luz cálida, libera tu alma de aquello que la esclaviza, ven pequeño, ya no hay más sufrimiento ni dolor, ya estoy aquí contigo-

En ese instante algo llenó mi ser de una alegría, amor o felicidad indescriptible que nunca jamás volví a experimentar hasta el día de hoy. Volví a mi cuerpo, abrí los ojos, observé a Anneliesse y ella apenas pudiendo hablar conmovida por la situación dijo:

-Su cuerpo se llenó de luz, pude ver el aura por primera vez en mi vida y fue la suya. Estaba tan radiante que me generó el sentimiento de amor más puro y una profunda emoción. Augusto, todo ha terminado.

Extrañamente cuando Anneliesse pronunció estas últimas palabras me angustié, porque ante lo que había vivido sentí como si estuviese perdiendo la posibilidad de esa conexión semejante a la vuelta del vientre materno.

Luego de aquel día, el doctor Baumann hizo llegar a mi cuenta bancaria el depósito que había prometido por mis tareas de psiquiatra como habíamos arreglado en el contrato y me despidió afectuosamente en el Instituto de Investigaciones como si nada hubiese sucedido. Mientras me llevaba el auto de alquiler hacia el aeropuerto no podía evitar hacer un repaso de mis experiencias mientras pasaba las cuentas del akshamala suavemente por mis dedos. 

Ya en mi país, Argentina, con mis seres queridos y mi habitual trabajo, comencé a sentir cierto vacío debido a las fuertes vivencias que había tenido en Alemania y a las sensaciones exóticas por las que había pasado. Mi mente repasaba una y otra vez todas las conversaciones que había tenido en el país germano y miles de preguntas me llovían copiosamente cada día sin respuestas. Ante tales necesidades comencé a investigar las cuestiones esotéricas de las que había participado y tanto me había hablado Anneliesse, después de todo, creo que ella tenía razón, yo, había sido atravesado por la experiencia, ya no era el mismo, había sufrido una metamorfosis y cuando suceden estas cosas no hay vuelta atrás. Visité entonces familiares lejanos, primos de mis padres y todos aquellos con los que pude encontrar que tuviesen algún lazo de consanguinidad. En principio les hablaba solo de la melancolía que me generaba conocer mis orígenes hasta que luego buscaba la posibilidad de hablar sobre alguna participación en sociedades secretas por parte de nuestra ascendencia. Pude dar con varios con los que tras las visitas, volvía desilusionado a mi casa pensando que me estaba volviendo un poco fantasioso porque nada indicaba que yo hubiese pertenecido a ningún tipo de linaje “especial”. Cuando estaba a punto de bajar los brazos apareció un dato del lado paterno de mi familia, un primo de mi padre, sobrino nieto de mi abuelo Maynard, que vivía en el Sur, y movido no sé si por una ilusión o por una intuición, como diría Anneliesse, emprendí viaje un fin de semana a su encuentro. 

Era un pueblo pequeño llamado Caleta de los Loros. Me fue fácil llegar porque según averigué criminales de guerra nazis se habían refugiado allí y hasta existían rumores de que el propio Hitler no se había quitado la vida y entró por este pueblo cuando llegó profugado a la Argentina. Los datos que poseía me llevaron hasta el centro del pequeño lugar portuario, y preguntando, llegué hasta la humilde pero linda casa del primo de mi padre. Golpeé la puerta y esperé, un hombre de buen porte y erguido a pesar de su avanzada edad salió y me miró, sin dudar me dijo:

-Te estaba esperando. Ahora, sé que puedo morir en paz-  

 

Intimidado por la situación, sin decir palabra alguna pasé a la pequeña y bella casa de aquel hombre que al parecer me conocía, o bien, estaba loco de atar.

-Vengo porque…- parado en el medio de un living de decoración sencilla y acogedora intenté esgrimir alguna explicación y fui inmeditamente interrumpido.

-Sé por qué vienes Augusto. Yo, Oliver Maynard, era un joven arrogante y vigorozo en aquella época en la que participé del ritual por el que despedimos al querido Paul y pedimos por una piedad que realmente no merecíamos. El hombre en su arrogancia, vanidad y soberbia es capaz de realizar actos que nada tienen que ver con la naturaleza a la que debemos seguir y respetar, la evolución sin interferencias, el paso de etapas a través de la experiencia, la vida en tiempo y forma, aquí y ahora en cada plano de existencia sin inmiscuir las narices en otros lugares a donde no nos han llamado en su momento. A mi añeja edad he aprendido que cada momento tiene su propósito, su drama, su vivencia. Debemos, estamos llamados, a vivir el instante, el minuto que nos deja el mensaje en la botella, ola tras ola. En aquellos años no lo pudimos ver, aunque Oriente nos avisaba, no quisimos escuchar o, no pudimos. Pensamos que personas de nuestra propia Sociedad estaban atentando contra nosotros como organización secreta y elitista cuando en realidad ya estábamos tal vez entrando en los tiempos de las revelaciones, de las verdades que comenzaban a salir a la luz de una nueva era. No lo podíamos aceptar con nuestro viejo y ya caduco pensamiento místico de la dominación espiritual. No pudimos ver el advenimiento de la libertad del alma, del aprendizaje individual pero ayudándonos en red. Oriente lo venía advirtiendo, nos llamaban a esperar, a tener paciencia, a estar atentos para decidir, pero no lo hicimos. Nos impacientamos, nos sentimos amenazados. Argumentamos que todo estaba en peligro y debíamos actuar o luego sería muy tarde. Fue asi como nos embarcamos en una travesia obscura, utilizando a una víctima de su propio yo, Parks, un ser perturbado, un alma confundida. Fagocitamos su espíritu, lo engañamos despiadadamente y obtuvimos luego nuestra recompensa. El anciano nos dijo que recordemos que toda causa tenía su efecto pero consideramos que debíamos sopesar entre resistir el resultado por más adverso que sea o bien, dejar que todo salga a la luz con el posible peligro de perder el control de nuestra red en cada punto de la Sociedad como está instalada aún hoy en día a pesar de nuestras falencias. Nuestros Jefes Superiores no estaban de acuerdo pero siempre tuvimos cierto libre albedrío para actuar. Llegamos a un punto en el cual estábamos todos tan perturbados que ni siquiera podíamos cumplir con nuestros ritos y ceremonias, observar nuestros calendarios de celebraciones en paz y hasta muchas veces varios de los principales decisores de los “hechos” de Parks sufrían un acoso paranormal en sus propios hogares. Pero, todos comprendimos que ya nada podíamos hacer, probamos con fuerzas obscuras pero solo lo que logramos es que todo empeore. El anciano bon, siempre como un eco desde aquel lugar del mundo nos llamaba a la espera y a cumplir con el dictado del momento, todo lo que sucedía era por nuestra absoluta responsabilidad. Así, pasaron los años, muchos de nosotros desaparecimos físicamente, digo, algunos murieron, otros nos recluimos. En mis meditaciones simpre supe que el que iba a cerrar el círculo estaba entre los Maynard, podía sentirlo. Hace un tiempo atrás personas allegadas a la Sociedad me comunicaron que tú eras el indicado para realizar la tarea y fue así como sé de tu existencia en este asunto. Hoy vienes hasta a mi en busca de respuestas querido Augusto, en el momento justo. Ya estoy viejo y he aprendido de los errores, ya no tengo vanidad, soberbia o fervor impaciente en mi corazón, hoy, solo espero el momento del fin de este viaje en el cual he incorporado todo lo que transité, lo bueno y lo malo, para poder ascender en los peldaños de la evolución del alma. Y tú, estás aquí para ello, con ese mismo propósito, necesitas cerrar ahora tu propio círculo personal, y la respuesta para que puedas ver más allá de tus ojos y tu mente, está en tu linaje. Nacemos en familias de almas, venimos una y otra vez a aprender, ayudándonos, perjudicándonos, luchando por lo que creemos en la búsqueda de la felicidad, cuando tal vez, la verdadera búsqueda es la del camino mismo y no la del propósito final.  Augusto, tú sí perteneces a un linaje que ha sabido participar en las Sociedades Secretas de las que has escuchado, pero aquí ya no te importe a tí si eres Maynard o lo que fuere, lo que debes tener en cuenta y aprender, incorporar, devorar como si fuese ambrosía es la experiencia misma, esta vida, esta encarnación, el momento. Has estudiado la mente humana, has sondeado en sus recovecos, has pisado el fango de la locura, y más luego, has sido convocado a una experiencia sobrenatural a tu parecer. Quiero que sepas que nada es sobrenatural, todo es simple, todo existe y porque no lo puedas ver no significa que no pertenezca a una misma naturaleza. ¿Te has preguntado si la locura a la que tratas a diario en tus quehaceres con tantas almas desesperadas es “locura y enfermedad” nada más? ¿Te has preguntado si tal vez esas personas no están en otro tipo de estamento de esta naturaleza de la que todos participamos? Querido Augusto, vuelve a tu ciudad, sé conciente, ayuda a tu prójimo, trata a tus pacientes con cuidado y amor, entrégales tu individualidad y sentirás las de ellos. Pon todo tu amor en tu tarea, has venido a ayudar, no a clasificar a humanos, has venido a traer luz a las personas, ilumina sus caminos como lo hiciste con Leopold Parks, después de todo, ¿no ha sido así como lo sacaste de sus tinieblas?  Tu alma llevó a Leopold a la sanación espiritual, que hable tu alma cuando mañana estés delante de todos los perturbados vaya a saber por qué causas, ahora, pues bien, sabes que las mismas pueden venir de mucho antes de su nacimiento y aún mas, puedes saber que en sus lamentaciones y crisis tal vez puedan estar en contacto con un “Más Allá”…

 

Con suavidad me abrazó y me llevó hacia la puerta y remató:

-Ahora ve y cierra el círculo de tu vida, cumple tu propósito y otórgale el sentido elevado que es lo que hemos venido a hacer aquí. Deja a este hombre viejo y cansado cerrar su propio círculo también. ¡Buen viaje Augusto Maynard!  Sonrió ampliamente con una humildad que me partió el alma y cerró lentamente la puerta, en ese instante supe que no lo vería nunca más.

Subí a mi auto y paré en un pequeño restaurante para comer algo y descansar antes de emprender el viaje de vuelta a Buenos Aires. Mientras degustaba la comida, mirando por la ventana hacia las calles de aquel pequeño y humilde pueblito que me aleccionaba con su ejemplo, ya no me preguntaba nada más, ahora sabía. Sabía que todo pasaba porque debía pasar, que nada era casualidad, que estuve siempre en el lugar justo y en el momento justo, que no lucharía por cambiar nada más salvo mi forma de ver la vida, y, me prometí a mi mismo saboreando una copa de vino, que nunca más en lo que me quedaba de vida volvería a negarme a la experiencia de escuchar, comprender y vivir…

FIN